Una de las haciendas más antiguas e imponentes del estado, con orígenes que se remontan al siglo XVI, que ha renacido con gran fuerza como un espectacular destino enoturístico regional. Su planta combina hileras de tanques modernos con una mística cava subterránea de piedra y hermosa arquería colonial que regula de forma natural la evolución de sus caldos madurados en roble. Su oferta turística abarca paseos históricos junto a sus manantiales y acueducto original, catas guiadas de sus líneas institucionales y gastronomía mexicana de época en su restaurante.
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